¿De que va esto?

¿Que de que va esto?. Pues... Decía don Alberto — Einstein, por supuesto— que; “Mi vida es una cosa sencilla que podría no interesar a nadie. Es un hecho probado que nací, y eso es todo lo que es necesario saber”.

Yo soy mucho menos interesante que él, y además tengo el muy grave defecto de no callarme ni debajo del agua.

Así tengo de enemigos y un puñado de amigos.

Por eso esta y otras páginas van a ir de mis obsesiones personales; la fotografía, los Macintosh, mi gata, la ciencia ficción en la literatura, la libertad de opinión y expresión…

Y cada una de ellas tendrá su sitio, bien organizadito y a veces con afán de lucro, ¡que soy pobre!¡que puñetas!

¿Le interesara a alguien? bueno, eso deberá decidirlo en cada caso el observador.

LosAtrabiliariospuntoORG? será el lugar donde opinare sobre lo divino y lo humano, y sobre todo tocare los adjuntos a tanta mente bien pensante que por el pellejo bovino campa a su aire.

Puedo irritarle o puedo agradarle, pero por favor, no me pida que me calle si no pienso como usted.

Advertido queda.


Aviso a netvegantes (?).


Odio, odio, odio a Piter Pan… digo… odio la censura.


Puedo cambiar de canal, pasar la pagina o apagar la radio, pero nunca le negaría la oportunidad de expresarse libremente ni al más repugnante impresentable… bueno, a Ansar le deseo una buena laringitis.


En esta página nunca censuro a nadie, jamas… en todo caso… puedo contestar y aténganse a las consecuencias el opinante, por algo esta es mi casa.


Si alguien escribe un comentario y no lo ve publicado solo puede obedecer a dos motivos:

Uno, fallo técnico, informático o de sistema.

Y dos, no se me ocurre ningún otro motivo posible por mi parte.


Así que se diera que no se publica un comentario, en este casos agradeceré que se me notifique por las cuentas de correo para subsanar el fallo.


Gracias… o no, oiga.

viernes, 19 de junio de 2009

Tres por dos

Las matemáticas no son mi fuerte, nunca tuve un buen profesor y a estas alturas ya no tengo cabeza para estudios superiores.

Bueno, ni cabeza, ni manos, ni pies, ni hígado, ni ninguna otra parte de mi cuerpo, pa que negarlo.


Pero hoy comenzaremos por un simple problema de colegio.


Un tendero vende un artículo a diez euros, si le compran dos él regala otro más, pero aún regalando un ejemplar gana dinero.

¿Cuanto le cuesta a él cada artículo y cual es su beneficio en cada uno?


Veamos; el primer pensamiento — equivocado — dice que dos artículos cuestan veinte euros por lo que si se puede regalar un tercero, el coste de este se divide entre ambos, un cincuenta por ciento a cada uno. ¿Cinco euros?

No, ya que en ese caso, si el coste del artículo es del cincuenta por ciento, al regalar uno no ganaría nada y el tendero saca beneficio aún regalando un tercio de mercancía.

Tampoco es cierto que el comprador compre por el mismo precio un treinta y tres más por ciento de mercancía.

Porque el precio de venta no es el mismo que el coste del artículo.

Aún teniendo en cuenta que lo que el tendero regala no es el precio de venta del artículo sino su conste neto, es evidente que su margen de beneficio debe ser notable.

En realidad, no podemos contestar la pregunta porque nos faltan datos, — yo por lo menos — pero si podemos especular con que su margen de beneficio por artículo.

Por ejemplo; si su margen es de la mitad, tenemos que seria de cinco euros por unidad. Si sustraemos del beneficio de cinco euros por articulo el coste del tercero obtenemos que el tendero aún gana cinco euros pese al regalo.

Es un beneficio que a muchos de nosotros nos parecerá más que razonable.


¿Y si le damos la vuelta a la pregunta?


Si un tendero puede regalar un tres por dos — o un siete por cuatro, da igual — y sacar un margen de beneficio “razonable” eso quiere decir que cuando un consumidor desea solo un artículo, en realidad esta pagando un fuerte recargo innecesario que no solo no tendría porque pagar sino que le esta proporcionado un beneficio injusto al tendero, porque paga un artículo y medio en vez de uno solo artículo.


Sí es cierto que en una oferta tres por dos, el consumidor de una sola unidad paga una y media.


¿A que coño viene tanta cuenta?


Fácil, en estos tiempos de crisis — según para quién, claro. Dicen que se ha acabado al fiesta y ahora todos nosotros tenemos que pagar la factura, pero lo que nadie me explica es porque tengo yo que pagar una fiesta en la que nunca me han dejado entrar, es como ir a la discoteca, pagar la entrada y que el gorila no te deje entrar, ¿que gilipolla lo aceptaría? pues para esto de la  crisis nos están vendiendo la misma lógica y nadie se queja, pero eso para otro artículo — en tiempos de crisis, digo, están vendiéndonos como ayudas a las personas en dificultades las ofertas tres por dos y similares de las grandes superficies.


No, el supermercado no me hace feliz.


Hay que partir de la base que estas grandes superficies, nefastas para el pequeño comercio y completamente insensibles al paro que generan en ese pequeño comercio allí donde se implantan, en nombre de SUS beneficios.

Estas empresas, generalmente multinacionales, practican el capitalismo neoliberal más salvaje, pagando poco a sus empleados en pésimas condiciones, estorsionando a sus proveedores y aprovechándose de dádivas, no siempre legales, que los poderes públicos les conceden para establecerse creando riqueza en el pueblo mientra paradójicamente destruyen el tejido comercial del mismo.

Esas empresas NUNCA pero NUNCA pierden dinero por mucho que diga su publicidad.


Entonces… ¿que pasa?


Nada o todo, como se quiera. En realidad nada cambiara hagamos lo que hagamos —a no ser que lo hiciéramos todos juntos y a la vez, pero eso es fantasía —, seguiremos pagando precios abusivos y seguirán ganando a base de engañarnos legalmente.

Pero lo importante es que no nos dejemos engañar; no existen descuentos o ofertas, y el que se marcha corriendo al “super” con el folleto de turno en la mano — no se rian que he visto paisanos haciéndolo, con estos ojitos — para comprar más de lo que necesita porque así paga menos por cada unidad, pero paga más producto del que necesita, lo único que hace es el tonto.


Cuando necesitemos tres latas de mejillones y nos regalen una, pues muy bien, pero si solo necesitamos una lata, ¿porque comprar dos?


La mejor política — para el pobre — en tiempos como los actuales es compra solo lo que uno necesita y en la cantidad que necesita, cuando lo necesita, y nada más, por muchas ofertas que nos hagan.


Lo demás, por muy disfrazado de seda que nos lo pongan, es despilfarro y aumentar la cuenta de beneficios de los de siempre que nunca pierden.

Que casualmente son los mismos que han disfrutado y disfrutan de la fiesta de forma abusiva y son los mismos que nos la están haciendo ahora pagar la cuenta a todos nosotros.


No se, pero creo que si es amarillo y sale de la cola… pos va a ser que nos están meando por mucho que digan que llueve.


Jorge Díaz.


P.D.: Y dejen de mirarme el dedo, leche.

martes, 16 de junio de 2009

Lo que hay que oír.

Soy una persona simple, sin títulos o diplomas, solo hay que ver mi ortografía. No hablo idiomas, más que nada porque creo que hay que empezar por barrer la propia casa antes de ir a pasar el dedo por la alacena del vecino.

Y es por esto que me he esforzado por manejar con un poco de dignidad mi lengua antes de farfullar la de otros.

Pero la verdad es que no soy de letras, creo que es evidente y no presumo de prosa.


Es por esto que me sorprende, pasma, asombra y  porque no decirlo, me horroriza ver como gentes con más títulos, cargos y estudios. Personas — o eso les supongo — que han dedicado años a aprender como usar correctamente la lengua, lo hagan tan desastrosamente y sin el más mínimo pudor, como si su obligación no fuera cuidar la comunicación y predicar con el ejemplo.


No voy a acordarme de los señores académicos que en vez de enseñar a usar el castellano con corrección se limitan a dar carta de validez a las mayores estulticias simplemente porque se han puesto de moda entre la población.

¿Y si entre la población pusieran de moda quemar los diccionarios e inventarse una lengua nueva, la RAE quemaría su última edición y estudiaría el idioma inventado?

Bueno, creo que de hecho es a lo que se dedican últimamente.


No, dejemos a los doctos señores académicos y me limitare a recordar unos cuantos desatinos que me han llamado la atención en las últimas semanas, oídos de labios de periodistas y altos funcionarios. Todos ellos muy letrados y cultos.


(…) “antes de volver a su destino


Destino es una meta, un lugar al que se llega y por tanto no se puede volver a él. Se puede llegar, arribar, terminar un viaje en él destino pero solo se puede volver a un lugar desde el que se ha partido.


(…)” y no porque el virus esté más afectado


¿Acaso el virus sufre un catarro?, ¿es por ello que el virus de la nueva gripe es tan grave, por que es un virus enfermo en si mismo?

Son los enfermos los que pueden estar más o menos afectados por una enfermedad, los virus son una causa no un sujeto paciente.


(…)”algunas imprudencias cometidas al volante de las dos ruedas


Con el eufemismo dos ruedas — aplicable con igual rigor a bicicletas, patinetes, carritos de la compra biciclos, y en general cualquier objeto de dos ruedas — se suele hacer referencia a las motos, cuyo medio de control de dirección consiste en un  manillar acoplado a la horquilla delantera. No un volante.

Algún loco cacharro se ha visto con volante, pero en general es una estupidez.


(…)”ellos empiezan  a terminar”.


¡Sip! subiendo hacía abajo y avanzado hacía atrás — no, se retrocede, no se avanza hacía atrás—.


Una regla de estilo de la más básica de semántica es que no se deben utilizar términos de sentido opuesto en la misma frase.

Salvo que tengamos intenciones humorísticas, pero hacer humor con una reunión de altos cargos internacionales no es el tono más adecuado para una crónica periodística pretendidamente seria.

No es más que una lamentable falta de vocabulario en un periodista el no ser capaz de  construir una frase coherente, que para este caso hubiera sido tan sencillo como decir;  “ ellos están a punto de terminar”, por poner un ejemplo casi tan vulgar, pero algo más correcto.


(…)”hemos tenido una inflación negativa pero no una deflación”


De entrada, inflación significa elevación de los precios, así que por definición solo puede ser representada por valores positivos, nunca por valores negativos. Es un caso similar a la burrada anterior o por ejemplo eso tan popular en el uso de los tantos por ciento; No se puede dar más que el cien por cien de una cosa.

Para continuar, deflación se refiere a un descenso de los precios, así que si bien no es exactamente el termino antónimo de inflación, sí es cierto que si los precios bajan es deflación, por mucho que se empeñen en usar eufemismos políticamente  para ahuyentar el yuyu.

Y para terminar, la inflación conlleva una depreciación de la moneda y una perdida de poder adquisitivo por parte de la población, lo que a todas luces es perjudicial para el pueblo, pese a que beneficie a los ricos que ganan más por menos. Mientras que una deflación supone apreciación de la moneda y que el pueblo gana poder adquisitivo, que le beneficia sin duda, aunque perjudica a los ricos que acumulan menso riqueza, claro esta.


El porque la inflación es buena y la la deflación mala según ellos está muy claro a mi entender.


La moraleja de este artículo es la siguiente:


¿Como es  posible que señores cultos que han estudiado la lengua como profesión o como parte de ella y cobran por hablar, sean más brutos que yo, que soy un vulgar paleto ignorante e iletrado que escribe por amor a helarte?


Jorge Díaz.

miércoles, 10 de junio de 2009

La condición humana es la mezquindad.

¡Que título tan poco popular! ¿verdad?


Me he pasado la vida pidiendo disculpas por pensar, opinar o decir cosas poco o nada populares, que no por ser verdad, dejan de ser cosas que nadie en su sano juicio quiere aceptar.

Cuando uno mira fijamente al abismo, el abismo acaba por mirarlo fijamente a él.

Y nadie quiere ver el abismo de su propio ser.

Aceptar la oscuridad del propio ser requiere una valentía, una sinceridad o quizás una estupidez que difícilmente aceptable por la mayoría de la humanidad.

Es más fácil, más cómodo, más acogedor creernos nobles, sinceros, buenos por naturaleza. Los malos son los demás siempre.


Pero no es así en absoluto. La condición humana es la mezquindad, el egoísmo, la crueldad, la ceguera y sobre todas las cosas la estupidez.


Recojamos un ejemplo impopular — más que nada porque en el momento adecuado podemos reconocernos a nuestro pesar en alguno de los ejemplos y eso molesta —.


Supongamos que a un ser humano, un tal señor ‘A’ le amputan una pierna. Supongamos que tras su recuperación se encuentra por la calle con un ser humano al que llamaremos señor ‘B’.


B ve a A y reacciona interactuando con A.


¿Como lo hace?


Caso primero; B le pregunta a A que le ha pasado y tras oír que le han cortado la pierna le interrumpe con un discurso del tipo: 

—¡Ay!, ¡No me hables de las piernas!, ¡yo tuve un callo que me hizo la vida imposible…!

—Pero oiga, es que me han cortado la pierna…

—Sí, sí, sí, ya. ¡Es horrible lo que me dolió el callo! y mira que tardaron en darme hora para el callista… ¡tarde dos días en poder dejar de sufrir! ¡Un horror!


Caso segundo; B le pregunta a A que le ha pasado, luego como le ha pasado, donde le ha pasado, porque, quién le ha tratado, si había alguna otra opción y un larguísimo etcetera de interrogatorio en vigésimo cuarto grado.


Caso tercero; B le pregunta a A que le ha pasado y tras condolerse brevemente sigue su camino indiferente.


Caso cuarto; B le pregunta a A que le ha pasado y acto seguido se vuelca en cuerpo y alma para ayudarle en todo lo que está a su alcance, abandonando sus asuntos con tal de ayudar a A.


Hay por supuesto variables que modifican los escenarios, y casos intermedios, contaminados de uno u otro matiz, pero el comportamiento humano no es matemático por mucho que Harí Seldon opine lo contrario.

Así que supongamos que son casos absolutos para simplificar el estudio y discursión del la cuestión.


El primer caso es el más típico. La mayoría de los humanos no escuchan, no observan, no sienten y por supuesto no empatizan con los demás.

Los problemas ajenos solo son el pie de texto para empezar su propio monólogo egocéntrico en el guión de sus vidas.

Son la novia en la boda, el enfermo en la consulta, el corredor en la carrera, el homenajeado en el cumpleaños y el muerto en el entierro.

Todo se centra en ellos y gira a su alrededor.


Todo el mundo ha caído en este comportamiento en algún momento de su vida. Todos somos egoístas y egocéntricos por poco que nos parezca. De echo siempre vemos la paja y nunca la viga.


El segundo caso puede parecer ínteres pero es protagonismo. El interrogatorio no va encaminado a interesarse por A, sino a acumular datos y experiencias a las que poder recurrir a la hora de charlar sobre cualquier tema de conversación.

Es ese tipo de personas que siempre conocen a alguien, conocen un caso que viene a cuento o una historia relacionada.


Si son ingeniosos acaban de cuentistas, si no, símplementes son pelmazos… y por supuesto egoísta.


El tercer caso es sin duda el que menos antipatía me produce porque al menos es un individuo sincero y coherente, no finge un ínteres que no tiene, no finge una empatía que no siente. Satisface su curiosidad — tampoco demasiado intensa, no nos engañemos — y sigue su camino sin inmutarse, centrándose en lo único que le importa en el mundo que es él mismo.


El último caso es una entelequia utópica, nadie se vuelca altruístamente en los demás.


La entrega de una madre no es más que un conjunto de reacciones bioquímicas y condicionamientos genéticos para asegurar la protección de las crías y por tanto la supervivencia de la especie.


Ni Teresa de Calcuta era tan santa.


Todo religioso tiene una ilusión intima, la de satisfacer los mandamientos de su dios y por tanto agradarle. Cuanto mejor se cumplen los mandamientos, más cerca se está de su dios y por tanto más cerca de la santidad. Ergo, cualquier santo peca de soberbia y egoísmo ya que quiere ser santo.

Teresa solo dedico su vida a lograr la santidad. Eso es egoísmo, no altruismo.


Dicen. Que dicen. Que alguien conoció a alguien… al que le contaron que hubo una persona que supo de la existencia de un ser humano que dedico su vida a ayudar a los demás de forma auténticamente sincera.


Bueno, yo creo que hay vida inteligente en el universo, pero eso no implica que también crea que son bobos los que piensan que han visto o oído marcianos en el área cinuentaiuno.


tanto una cosa como la otra en un mito urbano… no, es un mito a secas y punto.


Tampoco creo que que existan humanos sinceros, aunque si exista la posibilidad intelectual de elucubrar sobre su posible existencia.


Lo único autentico es que si te cortan una pierna, ya te puedes hacer una flauta con el hueso y aprender a tocar, será mucho más productivo que esperar que alguien te dedique su tiempo de forma sincera.


Sí necesitas amor sincero cómprate un perro.


La condición humana es demasiado mezquina para dar algo sin exigir nada a cambio.


La sensatez y el poco común sentido común aconseja no esperar nada de nadie y tener muy claro que toda relación es un puro intercambio, la cosa es saber hasta que punto estamos dispuestos a ceder a cambio de lo que podemos recibir.


Lo demás es creer en las hadas.


Nada más.


Jorge Díaz.

lunes, 8 de junio de 2009

El día más largo, pero no tanto.

El sábado pasado, mientras jugaba una partida al Tetris oía las noticias de no se que cadena.

Cosa que mi medico me tiene prohibido terminantemente porque de forma inevitable me pone de mala leche.

Pero con la calidad general de la programación un sábado a las diez de la noche es difícil poder evitarlo.

De todos modos, la suelo usar de ruido de fondo por eso de que me haga compañía — la gata la hace, pero es tan silenciosa… —.


Bueno, el casos es que entre otras tontería como el patético esfuerzo por animar a la gente a participar en las elecciones europeas, cosa que a casi todos no nos interesa un carajo — sobre la nefasta Europa de los mercaderes hablare otro día —. Hablaron sobre el aniversario del desembarco de Normandía, en el que “(…) un grupo de valiente liberaron toda Europa de la tiranía, poniendo fín a la Segunda Guerra Mundial (…)”


¿Toda?, ¡No!


Pese a que el primer tanque que llego al Arco del Triunfo en París estaba tripulado por republicanos españoles integrados en la fuerza de Normandía.


Pese a que varios miles de republicanos españoles lucharon en la resistencia francesa.


Pese a que varias decenas de miles de republicanos españoles murieron o fueron encarcelados hasta la liberación en los campos de concentración Nazi.


Pese a miles de españoles fueron devueltos a España por Vichí y fueron asesinados o encarcelados.


Pese a que Franco gano la guerra gracias a la ayuda Nazi, y al bloqueo de las democracias occidentales a la ayuda a la república.


Pese al manifiesto apoyo de Franco a Hitler, y la ayuda que presto al eje durante la guerra.


El famoso desembarco nunca llego a España.


Se abandono a su suerte a todo un país bajo al tiranía de un sicópata asesino que durante cuarenta años los baño en sangre.

La Guerra civil duro hasta bien entrado los años sesenta, produciéndose enfrentamientos en los Pirineos, País Vasco, Cornisa Cantábrica, León, etc…

La represión duro hasta casi la muerte del asesino, constando miles de vidas de una u otra forma hasta mediados de los setenta.

¿Recuerdan cuando fue el último asesinato político legal en las cárceles españolas?


Sabido es que al General le gustaba firmar penas de muerte durante la merienda, mientras tomaba café — Camaradas Arriba Falange Española, era la consigna de los golpistas en el treinta y seis — y contaba chascarrillos con su retranca gallega.


Los derechos y estructuras de este país se congelaron durante medio siglo hasta el punto de que aún ahora nos queda mucho, muchísimo camino para alcanzar el desarrollo social, cultural, educacional, moral, económico e industrial del resto de Europa.


No. No liberaron toda Europa de la tiranía. No les intereso, España no le servía para nada entonces. Y si bien no tenemos nada que agradecer a ese desembarco y a los aliados, tampoco tenemos porque guardarles rencor.

El rencor histórico el el germen de los peores genocidios y de las mayores tragedias.


Pero no debemos olvidar que esos aliados occidentales nos abandonaron a nuestra suerte cruelmente y solo se han acordado de España cuando les ha convenido a sus intereses, para formar parte de la obsoleta OTAN, para desmontar los sectores agrícolas y pesqueros competitivos en beneficio de, por ejemplo, el trust aceitero italiano o la flota pesquera francesa, o los excedentes lácteos con cuotas absurdas en un país que no cubre su propia demanda, pero eso sí, a los alemanes les sobra mantequilla.

Por mencionar un par de cuestiones en las que los españoles hemos perdido bastante más de lo recibido de los “fondos europeos”.


“El pueblo que olvida su historia esta condenado a repetirla”.


Por desgracia, el más que justificado desinterés por la pantomima bochornosa de los político y muchísimo más por la política europea, no se justifica por las buenas razones que tenemos para ser euroescepticos con la Europa de los mercaderes — empezó como Mercado Común y no ha evolucionado a la unión política y social, sino a Hipermercado Común —, sino por puro aburrimiento y desencanto con esta pandilla de impresentables.


Y el lunes, escribo esto el sábado a las once de la noche, se escandalizaran sorprendidos de la abstención — o dirán que ha sido un existo por no ser tan fuerte como se esperaba o como en Holanda —.


Paparruchas


Sí, sin duda debería evitar los informativos — cada día menos informativos y más publicitarios —, porque es que me pone una de mala leche que no le va nada bien a mi salud.


Jorge Díaz.

viernes, 5 de junio de 2009

Y esto… ¡Va a misa! (opus 1)

En los últimos días, distintos hechos me han llevado a meditar sobre la Fe y las creencias.

Me han llevado a envidiar profundamente la imprescindible capacidad de auto engaño que toda creencia, no solo las religiosas, conllevan. 


Debe ser muy reconfortante pensar que hay algo — o alguien — que es responsable de las gracias y desgracias de nuestras existencias.

Si tenemos un éxito, ¡zas! es gracias a la divina providencia y un justo premio a la piadosa conducta que hemos seguido en la vida, cumpliendo los designios de dios.


Porque todos somos muy buenos y piadosos, mereciendo un premio divino, aunque seamos un israelí y lo digamos con las manos metidas hasta el codo en la asadura de del civil palestino que acabamos de aplastar con el Merkarva.


Me pregunto si puede haber alguien lo suficientemente enfermo como para considerar que poder firmar “Caudillo de España por la gracia de dios” es el justo premio por ser el causante de la muerte de diez millones de españoles a lo largo de los años.

Y más enfermo para considerar que la muerte de esos españolitos fue el justo castigo por se malos y descreídos rojos.


Por desgracia la enfermedad humana no conoce limite.


Bueno, a lo que voy, que tiendo a divagar.


Es un peligroso fatalismo pensar que todo lo que hacemos o nos ocurre obedece a una voluntad superior y que no podemos hacer nada para cambiarlo — nadie cree eso del libre albedrío.


Pero en todo caso debe ser un enorme consuelo, un alivio sin duda.


Y en los malos momentos, pues… entre pasarlos a pelo o buscar un consuelo… Tonto sería yo si no flaqueara en mis creencias — léase ausencia de ellas — y ceder a la tentación de apuntarme a la adoración nocturna.


Pero oiga usted, que es encender la tele y curarme de la tentación y de espanto. Solo hay que oír las cosas que hacen los estandartes de las creencias.


Como esa noticia sobre la sistemática tortura, violación y explotación de huérfanos en instituciones religiosas irlandesas a lo largo de décadas y con la connivencia de sus jerarquías.


Me resultaría tan estremecedor que dudaría de la noticia si no fuera por dos razones.


Una; mi padre estuvo recluido en un  colegio de frailes del “Auxilio Social”, con lo que las historias sobre curas maricones — y en este caso el adjetivo no es ofensivo para los homosexuales sino una definición de los bujarrones con sotana —, sádicos violentos, nazis torturadores y otras lindezas.


Pero eso sí, misa diaria y rezos a todas horas por la piadosa fe de los padres reverendos.


Dos; conocí a un homosexual que asistió a clases en el seminario de Mondoñedo, donde intento violarlo un señor que acabo siendo obispo.

Y que, según me contaba, solía arrinconar efebos en un pequeño cuarto del seminario.


Nadie debería escandalizarse, la bibliografía sobre aberrados con sotana es tan amplia y contrastada como que estos hechos son sistemáticamente negados por parte de la curia, incluso ante la más fehaciente evidencia o sentencia firme. Quién ponga en duda la veracidad del caso irlandés, pues… como decía un evangelio — creo — no hay peor ciego que aquel que no quiere ver, pues eso, que solo haría el ridículo quien lo negara.

Salvo que sea curia episcopal, tan dada a criticar a los demás y definir el derecho a la propia vida y salud sexual de las mujeres con el aborto como un hecho peor que la pederastia — no les parece que tiene una cierta coherencia defender lo de Irlanda y decir  a continuación esto sobre el aborto —, tan dada a ver la paja ajena, y adoctrinar al estilo de haz lo que yo digo y no lo que yo haga.

Tan dados a olvidar la virtud teologal de la caridad.

Ellos siempre niegan.


Bueno, es claro que no puedo ser más que fervorosamente anticlerical. Es la primera conclusión que por más vueltas que le de al asunto, siempre me sale al paso. No sin considerar que debe haber algún sacerdote digno y sincero, pero estoy seguro que si así es, lo más probable es que este represaliado o excluido de la santa madre.


Así que si alguien me intenta consolar, aun de buena fe, pero viste habito, pues no puedo menos que sentir un profundo asco y mandarle a la mierda.


Lo cual no deja de ser frustrante para mí — encima —, porque cuando uno siente la tentación de quitarse las responsabilidades de encima y refugiarse en alguna superstición van y te dejan los pelillos como escarpias.


Pero no obstante…


Si bien es claro que las curias, los sacerdocios y demás vividores a costa de la superstición y el miedo de la gente a lo desconocido, son dignos de hoguera, ¿lo son también las creencias?, ¿que lleva a la gente a cree?


Hay que hacer distinción cuidada entre la parafernalia de control y poder erigida para beneficio de unos pocos, y los sentimientos humanos.


Bueno, pues sobre esto he estado meditando y creo que habría que hablar de ello más ampliamente que en una sola entrada.

De ahí el título de este artículo, en otros opus hablaremos de ello.



—Nota of del autor: Mi ortografía es mala, lo se, aunque no dejo de pensar que quizás sea importante considerar más el contenido que el continente. Pero en este caso, la minúscula utilizada en la palabra dios es completamente premeditada… como en otros casos.


Jorge Díaz.