¿De que va esto?

¿Que de que va esto?. Pues... Decía don Alberto — Einstein, por supuesto— que; “Mi vida es una cosa sencilla que podría no interesar a nadie. Es un hecho probado que nací, y eso es todo lo que es necesario saber”.

Yo soy mucho menos interesante que él, y además tengo el muy grave defecto de no callarme ni debajo del agua.

Así tengo de enemigos y un puñado de amigos.

Por eso esta y otras páginas van a ir de mis obsesiones personales; la fotografía, los Macintosh, mi gata, la ciencia ficción en la literatura, la libertad de opinión y expresión…

Y cada una de ellas tendrá su sitio, bien organizadito y a veces con afán de lucro, ¡que soy pobre!¡que puñetas!

¿Le interesara a alguien? bueno, eso deberá decidirlo en cada caso el observador.

LosAtrabiliariospuntoORG? será el lugar donde opinare sobre lo divino y lo humano, y sobre todo tocare los adjuntos a tanta mente bien pensante que por el pellejo bovino campa a su aire.

Puedo irritarle o puedo agradarle, pero por favor, no me pida que me calle si no pienso como usted.

Advertido queda.


Aviso a netvegantes (?).


Odio, odio, odio a Piter Pan… digo… odio la censura.


Puedo cambiar de canal, pasar la pagina o apagar la radio, pero nunca le negaría la oportunidad de expresarse libremente ni al más repugnante impresentable… bueno, a Ansar le deseo una buena laringitis.


En esta página nunca censuro a nadie, jamas… en todo caso… puedo contestar y aténganse a las consecuencias el opinante, por algo esta es mi casa.


Si alguien escribe un comentario y no lo ve publicado solo puede obedecer a dos motivos:

Uno, fallo técnico, informático o de sistema.

Y dos, no se me ocurre ningún otro motivo posible por mi parte.


Así que se diera que no se publica un comentario, en este casos agradeceré que se me notifique por las cuentas de correo para subsanar el fallo.


Gracias… o no, oiga.

martes, 7 de abril de 2009

Los consumidores somos tontos... ¿pero tanto?

Entre los grandes inventos del capitalismo comercial hay varios cuyo intríngulis se me escapa.


Hace unos años, un “lobi” integrado por entidades financieras y compañías de tarjetas de crédito lanzaron el que presentaron como el futuro de las pequeñas transacciones comerciales; la Tarjeta Monedero.

La idea consistía en que en vez de acarrear con moneda fraccionaria en el bolsillo, utilizáramos una tarjeta magnética para pagar el pan, el periódico, el cafelito, el tabaco y en general todos los pequeños gastos diarios que “todos” hacemos, según ellos.


Bueno, dejando a un lado que no todos hacemos esos pequeños gastos diarios, que no todos nos podemos permitir leer el periódico en el trabajo, o salir a tomar el cafelito. Yo en seguida vi por donde cojeaba el invento; ni en la panadería, ni en el estanco, ni el quiosco o la cafetería estuvieron dispuestos a colocar un P. T. V. — Punto de Tele Venta — para cobros de cincuenta céntimos , un euro, un euro y medio, y menos aún, dejarle un porcentaje de tan pequeña facturación a las entidades financieras.

Muchos pequeños comercios que se niegan a cobrar por tarjeta porque les supone una “mordida” difícilmente asumible en tan pequeños cobros.


Luego, la idea vino de manos de las “amables” compañías telefónicas, intentando que paguemos todos nuestros pequeños gastos con el móvil.

Hacerse se hace, sí, pero esta muy lejos de ser una práctica habitual.


Y en esta misma línea esta la tarjetita “Trabel” esa.


Hace más de una década presentaron este sistema como la panacea de la fidelización de la clientela; un sistema que remuneraba las compras del cliente.


Maravilloso, pero ya en su día me mostré receloso con el asunto, de entrada no era algo que se fuera a implantar masivamente, solo un número muy limitado de empresas estaban adheridas al sistema, y si bien, como publicitario que yo era, veía sus ventajas como medio de fidelizar al cliente, opine que debería cuajar más para ser ventajoso para el consumidor.


Hoy, a una década vista, la tarjetita esta solo te la piden en una cadena de hipermercados y en poco más, de hecho solo hay treinta cadenas o tipos de comercio adheridos al sistema.

En algunos casos de forma tan esotérica como que hay farmacias que si, pero otras que no, así que busque, compare y ya veremos.

Y en otros caso, solo en ciertos servicios de ciertas compañías, como en la compra de teléfonos, si están dentro del programa y nunca por canje de puntos.

Vamos que hay que ir con la tarjetita en la boca y andar preguntando todo el rato… un agobio.


El otro gran fallo que veía al sistema era su parquedad a la hora de remunerar los puntos.


Por ejemplo; si nosotros compramos en esa cadena vasca de hipermercados, para obtener una noche de hotel en un Parador — en temporada baja, entre semana y no en todos los Paradores — tendremos que haber hecho compras por valor de 3.000 euros y además acoquinar 33 euros.


Otro ejemplo en el mismo supuesto; para volar desde Bilbao a Londres tendremos que haber gastado 6.000 euros en el hiper y a parte soltar 55 euros.

Sale más barato una línea de bajo coste.


Si la tarjeta la usa una pareja que gasta en el hiper una media de 150 euros al mes, tardara tres años y medio en sacarse un billete de avión.


Pero claro, es como lo que me dijeron cuando quise cambiar de móvil por los puntos de burrafone, que si quería un móvil tenia que usar más el teléfono.


Ya, pero mire usted, yo gasto el teléfono que necesito gastar, no el que a ustedes le convenga para darme un móvil cutre y costroso.


Sigamos con los Trabel. La última vez que me quisieron endosar al tarjetita — suelo hacer compra en esa cadena vasca — me dijeron que aunque yo no viajara, había un catalogo de regalos canjeables y eran muy interesante.

No me lo creí hace una década y ahora tampoco, pero por evaluar la oferta no perdía nada.


Me dieron el catalogo y observe que, por ejemplo, para obtener radio despertado tenia que hacer compras por valor de 9.000 — nueve mil — euros, para un deuvede 10.000 euros, para una mini cadena 30.000, para una cámara de vídeo 32.000, y como producto estrella, 45.000 euros por una gameboy.

Y digo que la gameboy es un producto estrella, porque el resto son productos de tienda de chinos, el reloj lo encuentras por 15 euros, el deuvede es de 25 euros en la cadena vasca, la cámara es igual a otras que te venden por 99 y la mini cadena… bueno.


El razonamiento comercial es sencillo; “la ansiedad del consumidor por obtener regalos supuestamente gratuitos le llevara aumentar su consumo en nuestros comercios”. Ya, pero mire usted, cuando no existían la compras a crédito, se abonaba un tanto todos los meses y cuando habías pagado el articulo te lo llevabas a casa, eso o ahorrar, pero claro, eso suponía que podía pasar mucho tiempo antes de poder disponer del articulo deseado, de ahí el éxito del endeudamiento a crédito en la sociedad moderna.


Hay gente pa to, pero... ¿de verdad hay gente que aumente su gasto en estos poquísimos comercios adheridos hasta tales niveles por un despertador de 15 euros?


O más bien es la tendencia de la gente a usar lo que sea mientras sea “gratis”.


Yo, desde luego, no me molesto en andar pasando la tarjetita para que dentro de 45 años me regalen una gameboy, que es más o menos lo que voy a tardar según mis economías, así como no voy a pasar de gastar 100 euros al mes a gastar 3.000 por un dividi de 25 euros.


Pero como digo, hay gente pa to.

Crímenes, desapariciones, astío y agravios comparativos.

Decía un catedrático que su asignatura, la estadística, es una herramienta matemática con la que podemos lograr que los números digan lo que a nosotros más nos convenga, pero solo con una buena razón… el dinero, por ejemplo.


Unas pocas estadísticas;

Personas que al Guardia Civil y la Policía tiene catalogadas como desaparecidas: docemil — 12.000—.

Denuncias por desaparición en el 2.006: Catorcemil.

Casos no resueltos o personas no encontradas en el mismo año: Dosmil.

Media de casos de menores considerados de alto riesgo: 0'1%.

Son algunos datos encontrados en cinco minutos de busqueda.


Y ahora mi afirmación complémente impopular y… por supuesto, atrabiliaria:


Estoy hasta más arriba de los colaterales del sur del caso Marta.


Entededme bien, no es que no comprenda y hasta sienta empatía por el dolor de su familia.

No es que no me parezca una salvajada que un niñato egocéntrico no sea capaz de encajar el rechazo de una cría de otra forma que asesinándola, aunque si analizamos la educación, la escuela, los estímulos, los medios de comunicación que han moldeado su personalidad, en suma la sociedad que les rodea, hay que convenir que no es sorprendente que acabara siendo un tarado.


No, me parece tremendo.


Más o menos igual de tremendo que los otros xxxx caso de desaparición y posiblemente asesinato que han ocurrido en este país.


Y es que no se como me sentiría yo si mi hija hubiera desaparecido y estuviera viendo este circo mediático que, en algunos canales, es de tertulia diaria, mientras que mi caso se veía archivado por falta de medios y de ínteres “social”.

No digo que se abandone la búsqueda del cuerpo, pero si que se dedique exactamente el mismo ínteres a los otros caso pendientes que hay.


Me parece vergonzoso que la única forma de conseguir que las autoridades se tomen ínteres en una desaparición o un crimen sea a costa de montar un circo mediático, de salir en televisiones lloroso y ser historia permanente de portada en el magazin de un canal de televisión.

¿Que pasa con los caso que no han interesando a los gurus mediáticos?


De las familias que convierten su tragedia en una forma de vida ya hablaremos otro día.


Hay gente desaparecida en este país hace años, casos en los que se presume un asesinato y nadie investiga, porque hay una evidente precariedad de medios y los investigadores están saturados de casos. Hay muchos casos sin resolver.

Hay cientos de casos sin cerrar y sin investigar.


Sin menos cabo de su familia, creo que repartir los millones de euros que se han invertido en la búsqueda del cuerpo de esta niña y que probablemente nunca aparecera si no es por casualidad —de el maquiavélico juego que parece estar desarrollando los asesinos, despistando, contando cada día una historia nueva para que pese a la certeza de su crimen no se les pueda condenar, digno de una mente criminal de película, mejor no hablar —, repartirlos en aumentar los medios de la policía y así poder investigar más casos, sería mucho mejor para la sociedad.


Pero esto es demagogia, claro está.


Solo una pregunta; Si decir esto es demagogia, ¿que es llenar horas y más horas de televisión, radio y páginas de prensa a base de exprimir hasta la última gota de sangre del cadaver de la niña?

viernes, 3 de abril de 2009

No nos vamos a hacer daño, ¿verdad?.




Había un chiste...


En la consulta del dentista.

—Buenas tardes señor Rodríguez, siéntese en el sillón y veamos sus caries…

El señor Rodríguez se sienta en el sillón y agarra los bajos del dentista con la mano.

—¡¡¡Oiga, que hace!!!

—Nada doctor, simplemente… no nos vamos a hacer daño ninguno de los dos, ¿verdad doctor?


Hace un tiempo, hubo un ¿escándalo? en cierto partido; unos militantes habían espiado a otros, supuestamente, claro esta.


¿Con que intención? ¡ah, no sabemos!


Luego sacaremos conclusiones.


El caso es que cierto gerifalte, a cargo de las cuentas del susodicho partido, impuso paz entre unos y otros, dejando claro que todo eran infundios sin base para minar el prestigio del partido ante la sociedad.

La trama fue investigada en el parlamento regional y no se volvió a hablar del asunto — ellos no hablaron —.


Ahora, un juez bastante dado a las investigaciones espectáculo, investiga una turbia trama de corrupción política y de financiación en ese mismo partido, y resulta ha encontrado que ese mismo gerifalte de cuentas parece implicado en tales asuntos turbios.


Dejemos a un lado que el gerifalte imbuido de justa y santa indignación esté amenazando con querellarse contra el susodicho juez.


—"Yo no he robado el coche, señor juez".

—"Pues yo le condeno".

—"¡A que le pongo una querella!"


El caso es que las reacciones de los cargos de ese partido han sido de silencio, de indiferencia o en todo caso de apoyo institucional hacia la persona imputada mientras no se demuestre su culpabilidad, de la cual dicen que es un espejo de honradez en el que se mira todo el partido… joer con el referente, ontejode.


El caso es que el mismo que enterró una trama de espionaje es ahora defendido por su partido, en el mismo partido que era espiado. Y mira que es raro que en un lugar lleno de facciones enfrentadas y a hostias por controlar Cajamadrid nadie diga ni pío.


¿Por que será?


¿Quizás por eso de hacer causa común contra los zafios intentos de la oposición para desprestigiarlos?, quizás sí. Pero puestos a ser mal pensados yo diría que espiar a los correligionarios es un buen sistema para tener buenos argumentos a la hora de sentarse a una mesa a negociar asuntos políticos, quizás.

Y una forma muy segura de que nadie se valla de la lengua, ya que si tiramos de la manta el ventilador esparcirá mierda para todos, por decirlo  gráficamente.


Pero eso solo sería así en el supuesto de que los espiados tuvieran algo que ocultar, ¿no?


Y de ahí viene el paralelismo entre el chiste del dentista y las prácticas políticas.


Aunque… yo que él, hubiera espiado al juez, hubiera sido más seguro, ¿no os parece?

miércoles, 1 de abril de 2009

Gregorio Casas Atrabiliario de pro.

Os presento a un personaje entrañable, al que espero dar cabida en este espacio de cuando en cuando, es esa persona que hace lo que muchas veces desearíamos hacer, pero que por civilizadas razones evidentes nunca hacemos.


Disfrutad de sus atrabílios.



Por cierto, como soy un pobre pensionista invalido, no me puedo permitir la dignidad, así que sabed que los vídeos de Gregorio están disponibles como películas de alta definición por seis (6) euros para descarga y doce (12) más portes de correos, en disco.

Ayudadme a financiar este proyecto, porfa.

De Kilovatios y marcas blancas.

Ultimamente hay una campaña publicitaria que trata de promover el consumo de artículos de marca, y uno se pregunta ¿por que?


Bueno, es similar a los que hace unos años paso con los electrodomésticos, hubo una intensa presión publicitaria para que sustituyéramos nuestra tradicional catalítica a butano por calefactores eléctricos de tarifa nocturna. Más cómodo, más limpio, más...¿económico?. Luego nos propusieron instalar vitrocerámicas, más tarde llego la amplísima oferta de pequeños e inopinados robot de cocina, para al final decirnos que no éramos nadie si no tenemos aire acondicionado financiado ventajosamente.


Maravillosos avances en confort si no fuera porque ahora, si consumes más de 500 kilovatios al mes, te sodomizan con un fuerte recargo por exceso de consumo eléctrico ¿antiecológico?, y eso esta feo. Y han eliminado a tarifa nocturna, pero eso si, las nuevas tarifas familiares son muy ventajosas... para las compañías eléctricas.


Pues con la campaña antes descrita ocurre algo similar. Durante años, los fabricantes de marca buscaron un modo que les permitiera, por un lado dar salida a los excedentes de producción que o cumplían los requisitos de calidad de sus productos “pata negra”, y por otro lado, aumentar su cuota de mercado.

Con las grandes superficies cómo aliados, crearon las “marcas blancas” que vienen a ser casi los mismos productos pero sin la etiqueta de marca, y como la marca se paga, sin ella son más baratos.

Todos contentos; las grandes superficies con productos gancho de buena calidad y bajo precio que fideliza al público.

Y el fabricante aumenta la producción y da salida a sus excedentes.


Pero… ahora, con la ¿crisis? compramos los mas barato y cómo las marcas blancas son buenas y baratas, pues tiramos de ellas, cosa que al final le esta haciendo pupa a los fabricantes que ven como sus productos “pata negra” se venden mucho menos, con lo que se resienten sus cuentas de resultados, teniendo que recortar gastos de algún modo.

¿Y como...? pues... ¿para que hacer publicidad de marcas blancas?.


Resultado; los publicistas y los medios están acojonados por la caída del negocio, así que, de motu propio se han lanzado a “promocionar” las marcas.


Pero miren, si consumir marcas blancas tiene por consecuencia una disminución de la publicidad, yo tan feliz.

No, no voy a picar como pique con la promoción de los productos eléctricos, si quieren ustedes que consuma de marca, pongan las marcas a precio blanco.